—¿Qué?— exclamó Valenciano.
—¿Una disculpa de rodillas?— su rostro cambió. Aunque las condiciones propuestas por Christian no parecían difíciles, él era alguien prominente en Ciudad Baja. Si realmente se disculpaba de rodillas ante Clara, no solo perdería su dignidad, sino que también su padre, Fernando, quedaría avergonzado.
—¿Este estafador está jugando algún truco...?— Clara se quedó atónita. Nunca imaginó que la condición de Christian sería que Valenciano se disculpara ante ella. Las palabr