—Carmen, no te preocupes, no me pasará nada, ¡confía en mí!— Christian consoló a Carmen, dándole palmaditas en la mano, y luego salió a grandes zancadas.
Carmen se sintió impotente, ya que ambas partes no tenían margen para dar marcha atrás en esta situación. Aparte de confiar en Christian, no tenía otra opción.
—¡Chico, no te esperabas llegar a esto, ¿verdad?— Salvador miró fijamente con furia. —La última vez me atacaste sorpresivamente, lo que me obligó a descansar durante medio mes. Hoy usaré