—Yael, he visto a Christian una vez antes, y no parece ser una persona despiadada. ¡Arrodíllate y discúlpate con él lo antes posible!
—Mientras tu actitud sea sincera, alguien como él, probablemente no se rebajaría a tu nivel...
El Presidente Guzmán fingió tranquilidad, pero en su interior aún se sentía preocupado.
—De acuerdo.
Después de colgar el teléfono, Yael temblaba en las piernas, ya no mostraba su anterior arrogancia y confianza.
Al presenciar esta escena, las personas a su alrededor est