Pasaron más de diez minutos.
Christian retiró las agujas de plata una por una y las guardó.
Clara se arregló la ropa de manera natural.
—Clara, ¿cómo te sientes ahora?— preguntó Christian preocupado.
—Me siento mucho mejor. La zona del hombro está fresca y ya no duele tanto como antes—respondió Clara mientras movía ligeramente los músculos, con una expresión de sorpresa en su rostro, una vez más impresionada por las habilidades médicas sobresalientes de Christian.
—Eso es bueno. Te prescribiré u