—Está bien, si quieres mudarte aquí, entonces adelante —suspiró Christian, aceptando la propuesta de Leocadia de mudarse.
Aunque había diferencias entre hombres y mujeres, tanto Clara como Lucía vivían con él, no solo Leocadia.
Además, si ni Leocadia le importaba los rumores, ¿por qué debería preocuparse él?
En resumen, siempre y cuando tuviera la conciencia tranquila, ¿por qué debería importarle la opinión de los demás?
—¡Estupendo, eso es genial! —exclamó Leocadia sin esperar mucho, levantándo