—Abuelo, lo que digo es la verdad —dijo Liberio con determinación, sintiéndose muy agraviado.
—¡Insolente! ¿Acaso no te he dicho que te calles? Por tu juventud e ignorancia, te exijo que te disculpes inmediatamente con Fermín, ¡o de lo contrario enfrentarás las consecuencias según las reglas de la familia! —Quiterio se enfureció ante la desobediencia de Liberio.
—Esto... Al ver la ira real de Quiterio, Liberio sintió un escalofrío y se tragó las palabras que estaba a punto de decir.
—¡Pide di