—¿Leocadia, qué está pasando? —Fermín preguntó con voz grave, frunciendo el ceño con seriedad—. ¿Cómo es posible que hayas perdido ante Benicio con un solo golpe? —Su tono revelaba un toque de incredulidad.
—No lo sé... Leocadia respondió con un semblante avergonzado, con la mirada opaca, como si estuviera cuestionándose a sí misma. Nunca había imaginado ser derrotada en un enfrentamiento, y ahora se sentía confundida y frustrada. Dado que carecía de experiencia en combate y esta era su primera