—¡Tu ataque no representa ninguna amenaza para mí! —Leocadia se mostraba tranquila, con una mirada firme y valiente, como si estuviera llena de confianza en la victoria.
—¡Qué presuntuosa! —Sintiendo el feroz ataque de Leocadia, Benicio sonrió con desdén, con una ligera elevación en la comisura de los labios, irradiando un gesto de desprecio. Se movió con rapidez y destreza, como una bestia lista para cazar. Luego dio un paso adelante con firmeza, y con un puñetazo, su puño giraba en una trayect