—No hay nada que decir —Azucena declaró con determinación—. Herminio, este asunto no tiene nada que ver contigo ni con la familia Romeo. Espero que no te entrometas sin razón —Su tono era firme y sin piedad, haciendo que nadie se atreviera a dudar.
—De lo contrario, después de esto, asegúrate de que mi abuelo vaya personalmente a la familia Romeo a buscar explicaciones —Las amenazas de Azucena transmitían su determinación.
Herminio se quedó sin palabras, sorprendido por la respuesta.
Después de