—Daniel, ¡no necesitas hablar en su favor!
—Si no fuera por Carmen, hoy lo castigaría severamente, buscando justicia por mi hija fallecida.
—En resumen, este asunto ya pasó. Mi hija tuvo una vida corta, no quiero culparlo a él ni a su familia López. Sin embargo, ¡tampoco lo perdonaré! —dijo el señor Rivera fríamente.
Luego, sin prestar más atención a Daniel y Alejandro, agitó su manga y, con la cara llena de ira, se dirigió hacia Germán y los hábiles miembros de la familia Rivera.
—Señor Rivera.