Con el nítido sonido de huesos rompiéndose, Urbano lanzó un grito desgarrador similar al de un cerdo. Inmediatamente, sintió un dolor penetrante en la pierna, haciéndolo retorcerse de dolor con las venas en la frente hinchadas y el rostro pálido, a punto de desmayarse.
Al ver que Andrea brutalmente quebró una de las piernas de Urbano, el señor Figueroa y la pareja padre e hijo Serafín estaban furiosos, con los ojos casi echando fuego.
—Chica, te advierto, si no te detienes ahora, hoy aseguraré q