—¡No es necesario!
—Joven, tú no eres ni siquiera un médico, ¿cómo te atreves a intentar curar a Leocadia de manera tan irresponsable? ¿Acaso deseas hacerle algún tipo de daño?
—Te advierto, debes soltarla de inmediato, o luego no te quejes si no soy amable contigo.
Fermín exclamó con enojo, su energía verdadera palpitaba en sus manos y desearía poder abofetear a Christian directamente y, terminar con eso de una vez. Sin embargo, preocupado de lastimar a Leocadia, quien yacía inconsciente en bra