—Amalio Báez, te advierto que mejor cuides tus palabras, o no te quejes si no soy amable contigo —Hilario cambió de expresión y mostró un poco de enojo.
—¿Solo por ti? ¡Qué broma! —Amalio despreció a Hilario con una mirada de desdén.
Hilario estaba furioso pero sin opciones. Tragó su orgullo y, tomando a Christian, se dirigió hacia el asiento de la izquierda.
Después de que se sentaron, Christian no pudo evitar preguntar sorprendido: —Hilario, ¿quién es ese tipo? Parece bastante arrogante.
—Él