—Christian tiene un tesoro defensivo que le permite herirme; confía en el poder de su tesoro —explicó Leocadio de manera concisa.
—¿Un tesoro?
—¡Ya veo!
Claudio de repente comprendió. Ahora entendía por qué Christian, un joven desconocido, tenía la capacidad de herir a Leocadio, un Rey de Batalla en su apogeo.
—Papá, ese maldito Christian le rompió las piernas a Lorenzo.
—¡Tienes que vengar a Lorenzo, papá!
Leocadio, con rabia contenida, explicó lo que Christian le había hecho a Lorenzo.
—¡Te es