—No puedo hacerlo.
—Si no me explicas lo que está pasando, no me iré —dijo Christian con una expresión sombría. Sus sentimientos por Lucía eran complicados, y ahora tenía a Carmen en su vida. Si Lucía encontrara a alguien más y quisiera casarse y ser feliz, él la bendeciría. Pero definitivamente no con Domingo, un conocido mujeriego de Ciudad Baja que no era digno de confianza para Lucía. Además, la familia Ortiz era su enemigo mortal y competidor comercial de la familia Castro. No entendía cómo