—Te mostraré lo que es la desesperación —dijo Andrea con desdén.
Al escuchar que Andrea planeaba esperar a que llegaran los hombres de la familia Gallegos, la secretaria se sorprendió.
—Presidente González, como ustedes no son de Valencia, es posible que no sepan cuán poderosa es la familia Gallegos —advirtió—. En mi opinión, deberían irse antes de que las cosas se salgan de control. Si los hombres de la familia Gallegos llegan, no podrán escapar.
—No te preocupes —respondió Andrea con indiferen