Hugo suspiró y, decidido, salió de la habitación de Lucía.
Unos momentos después, Hugo organizó la vigilancia de dos guardaespaldas de la familia Castro afuera de la habitación y se fue sintiéndose más tranquilo.
—¿Cómo pudo pasar esto? —Lucía estaba desesperada mientras veía alejarse a Hugo.
Justo en ese momento, se oyó un ligero ruido y una figura apareció saltando desde el balcón, entrando silenciosamente en la habitación.
—¿Quién es? —Lucía se sorprendió y estaba a punto de gritar cuando la