Amanda tenía la mente funcionando a toda velocidad y deseaba encontrar un agujero para esconderse de inmediato.
—Yo… soy la enfermera. Vine por la noche a atenderte.
—Amanda, soy policía. Además, ni siquiera traes el uniforme adecuado—añadió Jorge de manera jocosa.
Amanda se sonrojó; había olvidado que Jorge era un profesional. Con un gesto molesto, se quitó la mascarilla.
—Sí, soy yo. ¿Y qué? Vine a ver si estás bien.
Habló con fingida dureza.
—Ya que lo confirmé, me voy…
Amanda se apresuró hac