Amanda intentó retirar su mano, pero no pudo. Estaba ya incómodamente atrapada y, por un momento, deseó que se la tragara la tierra de la vergüenza que sentía.
— Solo quería... comprobar qué tal están tus pectorales con tanto ejercicio el que haces.
Dijo, intentando parecer tranquila, mientras retiraba la mano lentamente y le daba unas palmaditas en el pecho.
— Nada mal, firmes y tensos, buen pecho el que tienes.
Jorge alzó una ceja, observándola mientras intentaba justificar lo ya injustificabl