Jorge soltó una carcajada al escucharla. Amanda se acercó con pasos decididos y se sentó a horcajadas sobre su regazo.
—El regalo está aquí adentro de mis ropas. Desabróchamelas y ya lo veras.
Jorge obedeció y le desabrochó los botones, revelando un camisón rojo de seda con encaje, que apenas le cubría sus voluptuosos senos. La seda brillante se veía suave al tacto. El rojo vibrante la hacía lucir tan hermosa como un ángel.
Jorge la miraba como si estuviera admirando una obra de arte, observándo