30. ¿Quieres bailar, cielo?
Allie se sentía incómoda ante la mirada de Gabriel, quien abrió los ojos con asombro y parecía respirar un poco más rápido.
—¿Quién eres tú y dónde está Gabriel? —preguntó divertida, aunque realmente también se sorprendió al verlo tan guapo y elegante.
—¡Te ves preciosa! —Reaccionó Gabriel, por fin.
—Gracias, tú no estás nada mal. Hasta pareces una persona decente —bromeó, haciéndolo reír.
Sin apartar sus miradas, se acercaron, quedando frente a frente, demasiado cerca. Tanto, que podían esc