Nel
Wallace, siempre atento, se ofreció a encargarse de los preparativos para el servicio funerario al ver a Nel tan devastada por la pérdida de Octavio. En pocos días, la capilla donde se realizaría el velatorio se llenó de flores enviadas por familiares, amigos y figuras destacadas del país. La atmósfera era solemne, cargada de respeto hacia el difunto y curiosidad hacia la viuda.
Nel, vestida de riguroso negro, no podía ocultar del todo su belleza natural. Su rostro mostraba el equilibrio pe