Capítulo 77.
De alguna manera las cosas terminan pasando muy rápido, pero muy lento al mismo tiempo. Junto a mi mejor amiga, las dos entramos en la casa donde ella me ayuda a sentarme y me da una bebida caliente, como si estuviera en su propia casa y no en la mía. Luego de eso ambas lloramos juntas y nos lamentamos por el horrible momento que está pasando el continente, y de esa manera ella logra tranquilizarme.
—Mae… —susurro su nombre, mirándola a los ojos— ¿Qué estás haciendo aquí?
—Vine por ti, obviamen