Capítulo 40.
Con mucho cuidado pongo un poco de polvo en mi rostro, terminando de esa forma con mi maquillaje “elegante”, dándome una última mirada en el espejo, confirmando lo que ya sabía.
Ni con todo el maquillaje del mundo podría verme más bonita.
Hoy también sería la boda de Amara, y de solo pensar en ella mi corazón se encoge. La imagino en su nueva manada, rodeada de gente y mis padres, tan hermosa en su vestido de novia y con su rostro perfecto.
Y no puedo evitarlo… Siento envidia, porque ella está