Un día nuevo había comenzado, y las emociones iniciarían desde muy temprano, Adam, haciendo gala de su caballerosidad decidió llevarle el desayuno a la cama a su hermosa novia.
– Buenos días,vdormilona. Es hora de despertar – Exclamó él con la energía positiva que le caracterizaba.
– Oh, por Dios, con ese despertador si dan ganas de levantarse – Bromeó Adam. Colocó sobre la mesita de noche el desayuno que traía y corrió para abrazar a su novia que aún se encontraba sobre la cama.
Cielos, qué ga