Alessandro se encontraba en medio de una entrega, sabía que para recuperar el control debía mover el doble de mercancía y nuevamente ponerse al frente de lo que fuese, tan frío y tan letal para recuperar el poder y el respeto en las calles.
Su teléfono sonó, resopló y llevó la mano al bolsillo para luego dar respuesta.
—Diga —respondió con aquel tono de voz ronca y desafinada.
—Señor, ella ha logrado escapar —Alessandro enfureció al instante—. Lo peor vino cuando subió al auto con un hombre, q