Luego de unos cuantos minutos incómodos en el interior de aquel baño, Sophia comprendió que lo que había hecho no había salido como ella lo llegó a imaginar, supuso que aquella mujer que se encontraba con su esposo simplemente iba a salir huyendo, pero había sido todo lo contrario, le había pisado la cola a una feroz peligrosa serpiente.
En cuestión de segundos Charlotte llevó la mano dentro de su bolso, empuñó la pistola y sin mediar palabra alguna apuntó directo a la cabeza de Sophia.
—¡Alto