Al caer la noche Sophia se encontraba sentada cómodamente en una silla disfrutando de una buena taza de helado, en medio de aquella bodega que Daniele había preparado para conseguir sus fines.
Las puertas se abrieron y los autos ingresaron a toda velocidad, Sophia en su rostro dibujó una leve sonrisa, por primera vez iba a disfrutar tener cerca a Noah.
La puerta de los autos se abrieron, de uno de ellos sacaron a Noah con el rostro cubierto.
—¿Pero qué mierda sucede aquí, quiénes son ustedes y