Adentro, el silencio era absoluto. Lourdes la esperaba en la sala, sentada en la poltrona con una taza de té a medio tomar. Al ver entrar a su sobrina, se puso en pie de inmediato, buscando su mirada con evidente preocupación.
—Mi niña, por fin llegas... Estaba con el corazón en la boca —dijo Lourdes en un susurro, acercándose—. Ramirito se quedó dormido hace una hora, pasó la tarde preguntando por ti, pero se rindió de cansancio. Cuéntame, ¿cómo te fue? ¿Cómo reaccionaron esos monstruos al ve