El punto de vista de Elara
El látigo vuelve a caer. Grito, pero no sale ningún sonido de mi garganta. El cuero me muerde la espalda, desgarrando la piel, partiendo la carne, un fuego que explota en mis nervios. Mis rodillas se estrellan contra el suelo. La multitud está ahí. Siempre ahí. Observando. Juzgando. Disfrutando.
"Otra vez."
La voz del Alfa es fría. Distante. Familiar.
Intento encorvarse, pero unas manos me agarran los brazos, obligándome a incorporarse. La sangre gotea por mi columna,