El accidente.
Decidida y sin querer perder un segundo más, Ana prepara su silla de ruedas y avanza hacia la avenida. Su corazón late con fuerza, como si quisiera escapar de su pecho. Mientras avanza las ganas de llorar la invaden. Empieza a sentir un aire de Libertad acariciarle el rostro , pero pronto, esos pensamientos tan optimistas son suplantados por otros menos gentiles. Su mente, atrapada en un torbellino de miedos, se llena rápidamente de imágenes aterradoras de lo que podría suceder si Pablo decid