Selini despertó, la luz del sol de la mañana le incomodo le indico que ya era hora, su sueño fue profundo, descanso como no lo había hecho en días.
-Buenos días, bella durmiente- Lyaus estaba sentado alejado de ella, desollando lo que parecía una libre, con sus manos cubiertas de sangre, a su lado se encontraba, un par de filetes de pescado.
-Buenos días- Contesto selini, evidenciando el hambre en su rostro. – ¿Vas a hacer una fogata?, para cocinar la carne.
-No, eso podría llamar la atención a