El ruido de afuera despertó a Selini, su dormir en una cama fue algo reparador, aun siendo pocas horas, apenas se aprecian los rayos teñidos de naranja entre los pliegues de la tela de su tienda, no es normal para ella escuchar golpes y voces ásperas, voces de soldados, sonidos de espadas y lanzas al chocar.
Se levanta y observa, hombres vestidos con pieles gruesas, levantando apresuradamente mochilas y bolsas llenas de telas y víveres, otros más cargando varias armas y el estandarte de un lobo