Mundo ficciónIniciar sesiónAiden
Le obsequié una fingida sonrisa a la mujer de estatura media y de unos treinta y tantos para que el supervisor de caja no me dijera nada más. Si algo no me gustaba, era sonreír sin ganas. ¿Por qué tenemos que hacerlo? ¿Por qué nos fuerzan a sonreír cuando no lo sentimos? A eso se le llama falsedad. Porque, por más que curves tus labios para dar una buena imagen, en realidad, para los ojos de universo,







