Mundo de ficçãoIniciar sessãoEmma
Aiden y yo volvíamos a casa sintiéndonos ambos más tranquilos. Él comenzaba a sentirse mejor corporalmente y en lo sentimental ya se había calmado un poco, no respiraba con dificultad, no levantaba la voz para rechazarme y no andaba inquieto. Me había costado un rato lograr que se tranquilizara, pero ese costo de tiempo había servido para ambos.
—Esta noche mis padres tendrán una fiesta de la hij







