Sloane
—¡No es verdad! —dije, insistente.
—Si tú lo dices —bromeó Logan. Me llevé una mano a la cara y gemí en voz alta. ¡Vale! Si no quieren decírmelo, ¡pues nada!
Di media vuelta, dispuesta a marcharme, hasta que todos se acercaron a grandes zancadas hacia donde yo estaba. Se plantaron justo delante de mí, con las manos cruzadas sobre el pecho mientras me miraban fijamente.
¿Sabéis qué? No me importa si han estado con otras chicas antes que yo. La verdad es que me importa un comino.
No podrí