Capitulo 48

Sloane

Pedí un Uber y me fui a casa —si es que se le puede llamar así. En cuanto llegué, me quité la ropa, bajé a la cocina y me serví un gran bol de helado con chocolate. Me senté en mi habitación a ver una comedia romántica mientras lloraba a lágrima viva.

No me juzgues. Esta es mi terapia.

Llorar, de hecho, relaja los nervios.

Unos minutos más tarde, llamaron a la puerta y oí su voz, la de Hunter.

—Sloane, por favor, abre la puerta —suplicó, pero yo no respondí.

—Tenemos que hablar, por favo
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