Capítulo 81: El talento apreciado.
— Venga, sintiese, y no se preocupe por Leonardo y por mí; podemos pedir un taxi de aplicación. — sugirió la hermosa castaña a aquel hombre que le resultaba extrañamente familiar.
— Oh no mi querida señorita, de ninguna manera, me he ofrecido a llevarlos y así lo hare, no lo aceptaré de otra manera. — respondió Joel sonriendo.
— Señor Belmares, aprovechando su amabilidad, me gustaría comentarle que a mí regreso a Madrid me reuniré finalmente con el dueño del innovador consultorio del que le hab