Capítulo 63: Ya nunca sola.
— Está delicioso. — dijo Arianna con ánimo, al probar aquel filete Mignon, que casi se deshacía en su boca.
Leonardo sonrió y no pudo dejar de mirarla; sabía que ella se estaba haciendo la fuerte, pero había notado como sus manos temblaban cuando habían visto a Mariana Urriaga a lo lejos.
Le había dicho que la amaba, sin embargo, aún no sabía que era lo que aquella hermosa castaña sentía por él; no iba a presionarla, por supuesto, pues entendía que ella incluso podría haber olvidado aquel “Te a