Capítulo 133: La única respuesta.
—¿Qué demonios haces aquí? — preguntó molesto al cerrar la puerta del elevador tras él para bajar.
Una vez que había bajado a la entrada de su piso, vio a aquella joven de cabellos castaños que sonrió de medio lado divertida.
—Debo haberlos tomado por sorpresa a mi hermana y a ti, ¿Debí llamar? — dijo Mariana Urriaga con cinismo.
El rubio tatuado la tomó del delgado y desnudo brazo para avanzar con ella un par de metros, el negro y ligeramente corto vestido de la joven se ondeó por el repentino