Capítulo 116: Un gran mal.
Entrando, Renato vio que algunos cambios se había hecho desde esa última vez que estuvo en el lugar. Lo primero que resaltó en la enorme sala, era aquella estructura para gatos de varios compartimientos; suponía que Arianna aún conservaba a ese gato obeso que por casualidad supo que consiguió después de separarse, y quien fue quien la defendió en aquel atroz ataque orquestado en su contra hacía meses. Leonardo nunca había sido un particular fanático de los felinos desde algún incidente en la infancia, así que con franqueza le sorprendía ver aquello allí.
— Tss, tss, Bolita, ven aquí amor, ya te traje tu comida especial para bajar de peso. — dijo Julia en voz alta sacando una disimulada risita en Renato.
Rápidamente, un enorme y gordito gato blanco de manchas naranjas, salió detrás de uno de los compartimientos de ese mueble enorme para gatos, bostezando como si recién hubiera despertado. Efectivamente, aquel era el mismo gato de las fotografías que vio en redes alguna ocasión espiando