— Gracias a todos por venir en tan poco tiempo —comenzó Alexander—. Quiero iluminarlos a todos con una verdad —él miró a Angelina que estaba mirando su regazo—. La chica sentada a mi lado es la misma chica que me abofeteó en la mansión del Sr. Torres hace dos meses.
Un sudor frío brotó de su frente y se lo seco con el antebrazo.
Todos los reporteros jadearon sorprendidos y miraron su rostro,
Alexander extendió su mano hacia ella y colocó su mano sobre la de ella. Ella lo miró y él le dedicó