Son las 5:00 a.m. y bebo una taza de café mientras espero el auto de la compañía Valverde que me llevará a Puerto nuevo junto con el señor Evans.
Me pone nerviosa que estemos los dos solos por allá.
Aún no puedo creer mi suerte, nunca antes me había atrevido a seducir a un hombre así, y justamente voy con él y nos acostamos, con lo feliz que estaba por la noche que pasé con él, a pesar de la resaca moral.
Termino mi café y lavo la taza, la dejo en la alacena y me dirijo al cuarto de mi madre, q