89. Mis latidos gritan tu nombre
Gia
Me sentía maniatada.
Todo lo que estaba sucediendo allí fuera de este bosque solitario e inmenso, era una carga muy pesada para que la pudiese soportar un solo cuerpo. Mientras Sebastian, Carlo y Mauro planeaban la caída del candidato a la alcaldía, las chicas luchaban contra sus propios miedos. Analía conviviendo con la realidad de haberse convertido en la asesina de su madre, e Isabella atrapada en una vida que ella no había elegido para ella.
Una ducha caliente no consiguió calmar mi an