Mundo ficciónIniciar sesiónCarlo
No habíamos dejado de mirarnos durante todo ese rato. Ni siquiera nos atrevíamos a respirar, al menos yo, tenía el aire atrapado en el pecho. De alguna forma tuve la necesidad de acercarme a ella, sentía que, si no lo hacía, me arrepentiría el resto de la noche, incluso el resto de la vida.
Cogí una de sus manos y se sintió extraño entrelazarla con la mía. No era muy fan de aquella clase







