—¿Estás lista? —preguntó Jean.
Terminé de colocarme las zapatillas porque no quería llevar tacones. No sabía cuánto íbamos a durar allá.
Asentí, viéndome una última vez en el reciente espejo que había comprado. Llevaba puesto una camisa mangas largas pegada a mi torso que resaltaba un poco mi figura, junto a unos jeans negros.
—Espero que no hagan tantas preguntas —murmuré, caminando hacia la puerta.
—Lo harán, porque ellos viven del chisme —resopló—. Lo importante es decir que nos vamos a casa