La reunión fue un rotundo éxito y un nuevo día había llegado. Me alegraba que Jean estuviera planeando crecer por su propia cuenta, sin tener ninguna responsabilidad en cuanto a su apellido.
Había salido del trabajo mucho antes de lo previsto, y cuando llegué a casa me topé de lleno con Salomé.
—Había olvidado por completo que existías —soltó, cruzada de brazos—. ¿Cómo te va en tu nuevo trabajo? ¿Ya la cagaste?
—De hecho, Jean me trata muy bien en comparación tuya —respondí, orgullosa de mis pa