97. Traidores en el Mosad
Amir
Observo cómo la agente esposa a los tipos y los deja sujetos a los barrotes de la celda. Sus movimientos son rápidos y precisos, y no puedo evitar preguntarme por qué está aquí, sin embargo no pienso bajar mis defensas, todas mis alarmas me gritan por que aquí hay gato encerrado.
En especial ahora que sé que más de uno en el Mossad quiere mi cabeza en bandeja para llevarla a Karim.
Finalmente, Aida termina su trabajo y solo entonces lleva sus ojos hacia mí, y me encuentro con su mirada.