96. Su cabeza tiene un precio tan prometedor
Amir
La rabia que estoy sintiendo me tiene con todos los músculos del cuerpo tensos.
En especial cuándo ese agente de mierd4 me lanza a una celda como si fuera un maldito delincuente, sin embargo, en ningún momento he borrado la sonrisa prepotente de mi rostro y sé que eso estaba enloqueciendo.
Lo compruebo justo cuándo al cerrar, Isaias me lanza una mirada de rabia y me dice:
—Ya veremos cuánto te dura esa estúpida sonrisa.
Al escucharlo, y simplemente para cabrearlo más, amplío al máximo