Alejandro, sin embargo, no pudo evitar la curiosidad mientras se acercaba furtivamente a los dos.
—¿Escucharon? Ha venido una mujer hermosa a la fiesta, la ha traído Rogerio. Me dijeron que es alguien que le gusta a Rogerio.
—¿Rogerio? ¿Estás seguro? —Juan entrecerró los ojos, realmente no lo podía creer.
Rogerio llevaba muchos años sin acercarse a las mujeres, pero de repente tenía a alguien que le gustaba, y además era una mujer especialmente guapa, por un leve momento, Juan no podía aceptarlo